No se puede porque no hay dinero, y cuando hay: ¡engorda!
Los dulces ¿buenos o malos? Si hablamos en términos nutricionales nuestra sociedad los ha demonizado. La causa, casi unilateral: engorda, engorda y engorda, y además, provoca caries. Pero no siempre los preceptos nutricionales fueron los mismos. En la Edad Media al azúcar se le atribuían numerosas propiedades nutritivas y beneficiosas para la salud, a la vez que ostentaba un elevado prestigio simbólico, y debido a su precio sólo era consumida por las clases de mayor nivel socioeconómico. No obstante, hechos con o sin azúcar, los dulces y postres no eran alimentos cotidianos. Se reservaban, y en gran medida se sigue haciendo, para las fiestas, las celebraciones y los días, o momentos, especiales en los que se rompe la monotonía de la ingesta diaria, la comida es más abundante y de mejor calidad, o al menos, diferente. La monotonía puede ser causada por falta de recursos, como ocurría con las clases populares de la Edad Media y Moderna, e incluso en épocas más contemporáneas, o bien, como ocurre en la actualidad debido a razones nutricionales y estéticas.
Sin embargo, lo que parece no haber cambiado desde el medioevo es el placer que produce el dulce para la mayoría de los paladares. Como dice el refrán popular: a nadie le amarga un dulce. Las elaboraciones de pastelería y confitería aunque se consumen en otras circunstancias siguen teniendo un importante papel en las celebraciones, tanto privadas como públicas: ritos de paso, cuyo máximo exponente es la Tarta de Bodas, los pasteles o pastas que se consumen principalmente los domingos, como refleja uno de los gráficos del profesor Williot, mientras que el resto de la semana se consume fruta o yogur, y un sinfín de elaboraciones de dulcería dedicadas a cada fiesta, santo o patrón que se siguen elaborando según marca la tradición y sólo cuando toca: Rosco de Reyes, torrijas, palos de santo, polvorones, torta de San Blas…
¡Qué pena que todo lo bueno engorde! y ¡qué pena que sigamos con la idea de la culpa, aunque con diferente disfraz, siempre cargada a nuestras espaldas!